04 noviembre 2009

Amargo cero a cero


Messi, jugá bien, la puta que te parió
, grita Tio Pumba desde la primera fila de la platea. Messi lo oye y, sorprendido, se da vuelta. Tío Pumba se acomoda la bufanda para que le tape la nariz, y mientras tanto, nos dice: yo lo puteo, pero lo quiero. Estamos en Kazán, siempre en viaje.


Рубин Казань 0 - Barcelona 0


El partido se jugó en el Estadio Central de Kazán, con una sistencia de 30.000 espectadores. Empezó a las seis y media de la tarde, el cielo estaba despejado y la temperatura era de cinco grados bajo cero. El Rubin jugó con su clásica camiseta morada y pantalones moradas. Barcelona jugó con camiseta amarilla como Uriburu, pantalones azules y medias amarillas. Los árbitros, pantalones negros y buzos blanco manga larga. Los dos arqueros tienen pantalón largo como el Mono Michelena. Todos usaron guantes de abrigo, menos Dani Alves.


Kazán fue fundada como puesto fronterizo de Bulgaria del Volga. Durante los siglos XIII y XIV la ciudad se convirtió en la capital del Kanato de Kazán constituido bajo los auspicios de la Horda de Oro. A partir del siglo XV pasó a ser la capital del Kanato de Kazán. En 1552 la ciudad fue conquistada por Iván el Terrible y el janato pasó a formar parte de Rusia. En 1708 se convirtió en la capital de la provincia de Kazán. Hoy tiene un millón y medio de habitantes y un equipo: el Rubin Kazan, que fue el último campeón de la Liga Rusa, y es el primer equipo que la gana y no es de Moscú. Hasta hace seis años jugaba en la B. Ahí juega el Chori Domínguez, de 10, y el Colo Cristian Ansaldi, de tres.

Al lado de la cancha quedan restos de la nevada de la mañana. Luego de que pasan por los parlantes el himno de los chanchos ("The chanchos / the chanchos") los equipos entran a la cancha. Los jugadores se ve que tienen algún tipo de aceite aislante con la que se hicieron masajes, les brilla la piel. Cuando empiecen a correr, cada uno será una pequeña pava hirviendo, escupiendo volutas de humo por la boca.

Messi tiene mucho frío, usa un cuello de tortuga azul. Piqué usa los pantalones cortos, pero abajo usa cancanes negros. Dani Alves, en cambio, juega de manga corta. Los jugadores de Barcelona mueven mucho la pelota y se juntan, pero es para no congelarse. Se nota igual que el Barcelona es mejor equipo, pero nosotros hinchamos por el Rubin Kazan. No sé qué harían ustedes si estuvieran rodeados por treinta mil tártaros que han estado chupando vodka desde las dos de la tarde, y ya son las siete.

Lo más grosso del primer tiempo es una jugada que vemos ni bien empieza, pase de Messi a Imbrahimovic, que entra sobrando y libre por el ángulo izquierdo del área, patea cruzandola, la pelota lame el poste derecho y se va afuera. Mucho más tarde, a los 40, juegada preparada del Barcelona, un tiro libro peligroso en que no patean sino que la pasan: Iniesta queda cara a cara frente a nuestro arquero, que lleva el número "77" en la espalda. Pero Iniesta le acierta al tobillo y se lo pierde.

El primer tiempo medianamente nos entretiene, pero el intervalo se nos hace largo. Tío Pumba quiere comprar choripanes, pero no hay. En una punta del estadio, un señor con una conservadora vende cervezas. Tío Pumba y Papá de Milton se preguntan para qué mierda quiere la conservadora. Papá de Milton dice: pidamos café, seguro que nos van a entender. El señor de la conservadora no nos entiende y nos da una cerveza, bien helada, a 12 rublos. Todo cuesta 12 rublos.

Volvemos a nuestro lado, que es en la parte este del Estadio, la que no tiene techo arriba. "Está refrescando", dice Tïo Pumba, envuelto en una frazada que trajo del hotel "Giusseppe" para cubrirse. Papá tira el dato de que en Kazán, la temperatura promedio máxima del mes de Noviembre es de dos grados bajo cero.

En el segundo tiempo el partido se plantea monótono y nosotros nos tabicamos en una línea de cuatro y una línea de cinco en el medio. El Chori Domínguez queda "adelante", o sea, más o menos a la altura de la mitad de la cancha. El Barcelona empieza a pelotearnos pero sin generar jugadas de riesgo claro. Juega prolijito, por abajo. De nuestro lado solo hay pase largo que le cae al pecho a Bukharov, pero no la puede parar bien y el arquero llega antes. Irina, la novia de Tío Pumba, explica que el empate les conviene. Dice: "perdimos de visitante contra el Dinamo en la primera, empatamos de local con el Milan en la segunda, le ganamos de visitante a Barcelona, 2 a 1, en la tercera, pensábamos llegar acá con cuatro puntos y tenemos cinco si empatamos".

Un ratito después, el Barcelona se arma despelote, pase del Chori y otra vez Bukharov queda cara a cara pero Vitor Valdez llega antes, es muy rápido de piernas. Luego entra Henry, que tiene una sola que le cae de sorpresa entre las piernas y no llega a verla, pero era adentro del área chica. Después Messi le da un muy lindo pase, y Henry se cae de culo cuando intenta pegarle entrando al área.

Faltando un minuto, los rusos cantan algo así como "Chilavert, chilavert". Nuestro arquero, el número 77, empieza a hacer tiempo y Chicote le muestra la amarilla. Así, a las boqueadas, termina un partido, feo feo. Frío, frío. Los jugadores del Rubin festejan y se abrazan, los del Barcelona se van casi sin saludar, cagados de frío y un poco preocupados, si no le ganan al Inter en la próxima se les va a complicar mucho.

Nosotros tenemos que volver al hotel Giusseppe. Tenemos que tomar un trolebús que nos va a cobrar doce rublos, pero no sabemos qué línea tomar. Subamos al primero que pase, dice Papá de Milton, al menos vamos a estar bajo techo y a algún lado vamos a ir. Los rusos que están al lado nuestro siguen cantando por Chilavert. Quién nos manda a venir a Kazán, decime, quién, hacernos mala sangre.

Un par de horas espués, ya en el hotel, con una bolsa de agua caliente en el cuello, pensamos: menos mal que ganamos el ascenso en el campeonato, si no no estaríamos acá, estaríamos renegando con la ingranta Copa Presidentes.

Abrazos.

10 octubre 2009

04 octubre 2009

El último campeón albo del año.



Dice AUT: SR terminó con cinco victorias y un empate la recta final en el certamen, ya que goleó 5-0 y 5-0 a Unión de Riglos en cuartos de final, superó 4-2 y empató 2-2 con Mac Allister en las semis y superó 1-0 a All Boys en los dos juegos de la definición.

Los nombres del campeón fueron Jonathan Rosales; Juan Colazo, Jesús Loustanau, Alexis Andrada, Guido Barbero, Brian Tapié, Andrés Exequiel, Sebastián Vargas, Juan Pippia, Emiliano García, Alexis Rosane, Juan Khun, Leonardo Andrada, Nicolás Herrera, Julio Martín y Mateo de la Serna. El técnico es Pablo Perazzi.





Las fotos con las que hicimos el puntillado las sacamos del face de G. A., siempre firme junto al pueblo albo.

Pueden hacer click sobre las imágenes para agrandar.

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La nota, acá.

06 septiembre 2009

La muralla verde amarelha

Un mes y tres días después del último partido que vimos, Unión Acha con Santa Rosa, volvemos a una cancha de fútbol. Ahora Pumba, papa de Milton y Milton están en la tribuna de la calle Génova, en el borde de la segunda bandeja, atrás nuestro está el tablero electrónico que dice: "Claro" y "Vamos Argentina". Es en la cabecera del lado para donde atacará argentina en el primer tiempo. Abajo, una fila india de 25 hombres. Seguramente estamos saltando, pero nos parece que estamos en el aire, y que en cualquier momento nos caemos de cabeza, para abajo. Está por empezar el partido más importante del mundo.




Argentina 1 - Brasil 3


El partido se jugó en el Estadio "El Gigante de Arroyito" de Rosario. Asistencia: 0 espectadores de All Boys hasta que nos demuestren lo contrario, 3 espectadores de Santa Rosa. La temperatura era de 15º C. Argentina jugó con camiseta albiceleste como Rácing, Brasil jugó con camiseta amarilla como la de Uriburu.

Abajo hay un equipo de morochazos altos con un blanquito que lleva la diez en la espalda. Del otro lado, vemos a Andújar; Zanetti, Seba Domínguez, Otamendi y Heinze; Maxi Rodríguez, Verón, Mascherano y Dátolo; Messi y Tévez. En el medio, tres colombianos vestidos de rojo los separan y los dirigirán durante el partido más importante del mundo de 2009, y el segundo partido más importante para nosotros después de la revancha de Santa Rosa - Campos.

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Seguimos en el aire cuando sentimos el primer avance, una jugada que ni sabemos como se genera, y que sin verla parece que está cerca de ser gol. La valancha nos deja bien ubicados y así vamos a estar los próximos 100 minutos de nuestras vidas. Cuando se nos va la emoción empezamos a ver el partido más cerebralmente, un poco embolados con los arlequines que teenemos de vecinos de lugar.

Vemos el partido y lo comparamos con la Copa Presidentes. La impresión es que los jugadores e mueven más o menos parecido, pero que la pelota circula al doble de velocidad. Lo hemos visto correr a Kaká a todo lo que de y no es más rápido que Joaquín Susvielles, pero Brasil te arma un contraataque en 6 segundos y cualquier equipo nacional, de la división que sea, necesita por lo menos 20.

Tenemos la defensa de Brasil cerca porque Argentina ataca, y entonces vemos a Maicon, Lucio, Luisao y André Santos. Y se nos llena el culo de preguntas. Para que se den una idea, es como si Pablo Alanís estuviera jugando dentro del físico de Adrián Pundang. Los tipos son superveloces, grandotes, tranquilos, juegan como anestesiados. Impresiona el hecho de que ni se miran entre sí y que están siempre bien colocados. En el mano a mano se los puede gambetear, pero se ubican de modo tal que después de la primera gambeta habrá que poner freno y lateralizar, no se puede hacer ninguna jugada vertical al arco. Messi lo intentó 40 veces y no pudo. Se mueven coordinados como si tuvieran un hilo encima y fueran en realidad los brazos y las piernas de un mismo cerebro.

Mirando a Argentina, pensamos a ver a qué jugadores se parecen. Otamendi es un poco Fernando González, Heinze es un poco Pablo Alanís y Dátolo es un poco Gaby Sayago. El resto no tiene equivalencias. Pensamos que en un partido de super estrellas, la calve la tiene el jugador más humilde: Argentina no podrá hacer mucho ni con Tévez ni con Messi, ni con Verón, el hombre es Dátolo, Argentina va a jugar como juegue Dátolo. Y es un poco triste que Argentina depende de un jugador de quien nadie se sorprendería si estuviera jugando el Nacional B. Dátolo alterna buenas con malas, pero es el único que no parece estar en el radar de los custodios amarillos, se mueve como si jugara en otra cancha y en otro partido, Dátolo es nuestra esperanza.

Mientras pensamos todo esto hay un tiro libre para Brasil, un morocho que salta solísimo y cabecea la pelota adentro. Tïo Pumba dice no fue gol, el árbitro cobró algo, seguro, si no no puede haber saltado ese negro alto sin que tuviera a nadie a dos metros alrededor. Pero sí: la mitad de los jugadores se fue para atrás pensando que el centro iba pasado, la mitad se corrió adelante para anticipar, Maicon se qudó donde estaba, quedó solo, saltó y cabeceó. El que perdió la marca se Seba Domínguez, porque Maicon amagó para un lado y después volvió. Brasil uno, Argentina cero.

Después vemos que Argentina tiene una gran zona muerta, apagada, gris. Mascherano, Verón, y, sobre todo Maxi Rodríguez. Da la sensación de que Argentina no le va a hacer un gol a Brasil nunca. Nos preguntamos si eso es mérito de los cuatro defensores morochos o defecto nuestro. Pero los vemos jugar tan bien, que creemos que no. Son impasables por abajo, insuperables por arriba. Y poner más gente arriba es al pedo, cuanto más gente haya, menos espacio y mejor para ellos.

Luego vemos la segunda jugada de Brasil. Tiro libre, rebote, nadie sabe muy bien donde está la pelota hasta que un brasileño la encuentra y la pasa, otro le pega al arco fuertísimo y Andújar teiene una reacción doblemente fantástica: fantástica por como le funcionan los reflejos para estirar la pierna y evitar el gol, fantástico es el pase que le hace al 9 dejandole la pelota suavecita y baja para que lo ajusticie.

Brasil dos llegadas, dos goles. Parece un partido de cuando Santa Rosa tenía mala suerte, pero esos eran partidos de la B o Copa Presidentes, donde si vos ibas y tenías paciencia, el rival a la larga iba a cometer algún error. Los cuatro morochos del fondo, apenas algún ful que con buena voluntad nos da el árbitro Ruiz. Y una chance más, en la tercera llegada de Brasil, donde Andujar encuentra una pelota que ciertamente no estaba buscando, porque el pensaba que le tiraban el centro y a todo esto ya le habían cabeceado.

Al empezar el segundo tiempo Argentina cambia un fantasma por otro: sale Maxi Rodríguez, entra Agüero. El partido sigue jugándose todo el tiempo en el campo de Brasil, en la mitad que nos queda más lejos. Pero no hay chances obvias de Argentina, y la tribuna empieza a festejar los corners, la última esperanza de un hincha desesperado. Al pedo, decimos nosotros, difícil que estos morochos pierdan por arriba.

Igual Argentina muestra voluntad. Los hemos visto correr y han puesto huevos. Los jugadores argentinos estaban corriendo todo el tiempo, pidiéndose la pelota, hablando entre ellos, enchufadísimos. Los brasileños distantes, callados, haciendo mucho menos gasto, pero impenetrables.

A los 20, nuestro jugador fetiche Dátolo recibe un pase de Verón y se tiene fe por tercera vez. Antes había tirado desde afuera dos veces: una lejos, otra cruzada y baja, cerca. Esta va casi al ángulo, sorprende al arquero, confirma nuestras sospechas: los brasileños no tienen a Dátolo en el radar y lo dejan patear, Dátolo es nuestra mejor chance. Dependemos de un jugador del Nacional B. Pero si la historia va a cambiar, será Dátolo quien lo haga, y ya hizo la mitad del trabajo. Pero un ratito después, ustedes lo habrán visto, Kaká la saca para arriba y Otamendi demuestra que el también tiene un poquito de Fernando González. Se distrae mirando a la pelota, Luis Fabiano le saca dos metros y Otamendi no le va a poder hacer ni foul. Luis Fabiano toca la pelota una vez para acomodarla y otra vez para cerrar el partido. Argentina transcurrirá el resto del juego jugado, a pesar de todo, razonablemente bien. No se puede decir que no lo hemos intentado.


Pero lo que ves es lo que hay.

Argentina no ha jugado mal, y aún así no estuvo ni siquiera cerca de ganar un partido que se moría por ganar. Brasil, de visitante, nos ganó sin despeinarse y pudo golear. Mañana Brasil va ir y capaz pierde con Perú, pero es porque no les importa. Cuando sea el mundial, ¿quién le gana a Brasil? ¿como mierda se hace? Milton cree que la única chance de que salga campeón otro equipo es que Brasil se cruce con algún equipo inferior al que le juegue relajado, un Perú pero de Europa, pero con algún jugador muy inteligente y todos los demás muy concentrados. Así fue que Brasil quedó eliminado en 2006, contra la Francia de Zidane. La única alternativa es tratar de jugarle de contra a Brasil, pero hay que hacerlo bien, sin errores, sin Otamendis ni SebaDomínguez, si no no vivís para contarlo.

Maradona tiene templanza y se hace cargo, y Argentina va a clasificar. Pero, mientras tanto, Argentina necesita tres buenos defensores de nivel internacional, que hoy no tiene. El mundial que viene no será el mundial de los messi, robinho y las jugadas firulete de playstation, será el mundial de los zagueros, de los relevos en cobertura, de las rutinas defensivas. No parece ser el mejor mundial para un equipo que dirige Maradona.

Y Brasil tiene tal vez los ocho mejores defensores del mundo y es por eso que, si nada raro sucede, si no la pifian, Brasil va a salir otra vez campeón del mundo y todos vamos a jugar por el segundo puesto. Lo que nos deprime no es que hayamos tenido mala suerte hoy (que la tuvimos), lo que nos deprime es que no se nos ocurre cómo carajo se le puede ganar a Brasil, cómo se va a tirar la muralla verde amarelha, salvo que sean ellos quienes se ocupen de perder el partido.

Es 5 de septimbre. Un día como ese, pero de 1993, Argentina perdía cinco a cero con Colombia en el Monumental. La hinchada cantaba "Maradona, Maradona". El grito era un reclamo y una medida de protesta. A partir de entonces, cada vez que un equipo argentino jugaba mal, las tribunas cantaban Maradona Maradona. Cuando Maradona asumió como DT, Papá de Milton se preguntaba qué podrían cantar las tribunas cuando estuvieran disconformes con la selección de Maradona. Ayer hubo una primera respuesta: las tribunas cantaban olé olé olé, brujá, brujá. Nuestro ideal futbolístico se degradó de Maradona a Verón. Así estamos.

Abrazos.

03 septiembre 2009

Santa Rosa 1 - Che Guevara 0

El partido se jugó en el Estadio "Alberto Bulleri" ubicado en el predio de la ruta 5 de Santa Rosa. Se jugó sin público y sin policía, por decisión de la Liga. La temperatura era de 14º C y el clima estaba nublado. El gol lo hizo Marcelo Constantino a los 20 minutos del segundo tiempo. Antes no lo dejaban subir a cabecear, ahora sí, y aprovechó. Aparte de Marcelo, las figuras del partido fueron Fernando González, medio de cinco, y Gaby Sayago. Los jugadores, que no están entrenando, fueron convocados por teléfono por Condorito el día anterior ("¿Tenés algo que hacer el míercoles a la siesta"?). El albo formó con Michelena; Viseiro, Costantino, Peralta y Sica; Arrieta, Fernando González, Gabriel Sayago y Angel González; para acoplarse al rival, la delantera fue la doble Che: Chavero y Cheché. Hubo un solo suplente, el arquero Herrrero, que entró en el segundo tiempo. Suerte que fueron todos, si no Herrero terminaba jugando de wing. El Che Guevara no jugó con su primer equipo, sino con los juveniles que juegan la Presidentes. El partido fue de trámite desparejo pero merecimos ganar. Disculpen si la calidad de la crónica no es la de siempre, escribimos esto adentro de una carpa iglú, vinimos a Rosario con Papi y Tío Pumba en el Torino Azul, estamos en la cola y esperamos para comprar las entradas. El sábado vamos a llevar una bandera de Santa Rosa al Gigante de Arroyito, van a ver que trae suerte. Bienvenido, Che Guevara. Hasta la victoria siempre. Abrazos.

25 agosto 2009

26 de agosto

...

Un día como hoy, pero hace dos años, el Albo volvio al barrio.

La reinauguración del Mateo Calderón es, para Milton, la refundación del Club, y una mañanita histórica.

Se había programado con acto para el sábado 25, pero llovió. Se hizo entonces el Domingo a las once, si no nos acordamos mal.



Miren cómo estaba la cancha.




El rival fue Guardavidas (que iba a terminar siendo campeón de la Copa) y le ganamos 2 a 0, con goles de Walter Nicollier y Juan Abaca.